Café, Cacao y Futbol: La otra cara del origen.
- Milton Funes
- 8 jul
- 2 min de lectura

En esta época no solo café y cacao son considerados como commodities, ahora el futbol por supuesto que entra en esa categoría. Posiblemente algunos economistas no estén de acuerdo con la comparación, sin embargo, por la actual coyuntura futbolera pienso que sí. Es así que estos tres productos, tienen una historia compartida, pues tanto los cultivos como el deporte están estrechamente vinculados con África y América Latina.
Durante los últimos 10 años, los principales productores de café han sido Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia y Etiopía; para el cacao, Costa de Marfil, Ghana, Ecuador, Nigeria y Camerún. En el caso del futbol, si bien, de las ocho selecciones clasificadas para semifinales, 6 son de Europa, 1 de América latina y 1 de Africa, en las selecciones europeas entre el 70 – 90 % cuentan con jugadores de raíces africanas.
Estas comparaciones buscan generar reflexión acerca de los modelos de desarrollo que actualmente se aplican en muchos de los países productores de materias primas de alto valor. Desde hace décadas escuchamos el deseo de dejar de ser países exportadores de materia prima sin valor agregado; sin embargo, la realidad, reflejada en estos tres ejemplos cotidianos, muestra que seguimos atrapados en el mismo modelo comercial, el cual resulta inequitativo para los lugares de procedencia. ¿Cuándo llegará el día en que Costa de Marfil exporte al mundo chocolate elaborado y no solo cacao en grano? ¿Cuándo Vietnam colocará en los mercados internacionales café procesado, y no únicamente sacos de grano sin transformar? ¿Cuándo las estrellas del fútbol africano podrán desplegar esa misma magia deportiva en sus propios países, fortaleciendo sus ligas y comunidades locales?.
Es evidente que los modelos de desarrollo deben ser diferentes. Los países que agregan valor y aprovechan el potencial de sus productos son quienes obtienen los mayores beneficios. Esa transformación de las materias primas debería ser el eje de nuestra estrategia comercial. Para llegar allí, necesitamos cimentar las bases: educación de calidad, nutrición infantil, salud pública, disciplina, tecnología, valores, planificación territorial a largo plazo, reformas tributarias, respeto a la propiedad privada, inversión social que eleve la calidad de vida y, acuerdos comerciales equitativos, finalmente, lo más sencillo y a la vez más difícil: hacer bien las cosas. Ojalá la copa se quede en América.
La autoría de este artículo corresponde a Ozman Altamirano, miembro de DEVEXNET.




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